Estoy en el corazón del mundo
y me siento tan bien
a pesar de tener el cuerpo lleno de llagas,
la mente sepultada por recuerdos,
y anhelos de arena…
Y estoy bien
porque guardo un sentimiento muy lindo
que cada vez que me inunda,
me exilia hacia el paraíso escondido.
Un lugar en donde los niños sonríen,
los ancianos suspiran de paz,
y donde agoniza la muerte…
Un canto es lo único que vibra.
Un aliento sin principio ni fin a todo da vida.
Una calma, como frazada sin bordes ni peso,
abriga todo del frío y dolor…
Y allí siempre se vive
desde que un sueño escondido
me arrastró hacia el único día.
Y allí todo anhelo y recuerdo
se hace añicos brillantes,
lluvia de néctar,
pues nace el despertar de la larga mañana,
de una vida que nunca se acaba,
y que me hace escribirte
respirando una Paz absoluta…
San isidro, diciembre del 2005
Murmullos
La señora que no conocí
Oasis de un sueño
El día más hermoso...
La soledad de un impulso
La feria del libro
Me detuve un momento...
El camino del sueño
La mujer que no podía tener un hijo
El último poema
septiembre, 2007
agosto, 2007
julio, 2007
mayo, 2007
abril, 2007
marzo, 2007
febrero, 2007
enero, 2007
diciembre, 2006
agosto, 2006
julio, 2006
junio, 2006
mayo, 2006
abril, 2006
marzo, 2006
febrero, 2006
enero, 2006
diciembre, 2005
noviembre, 2005