Son las doce de la tarde y me siento desnudo, y estoy desnudo en mi cuarto repleto de libros, papeles, discos de música y ropa, mucha ropa. Mi familia piensa que no existo, que soy nulidad, que aún me meo como un niño, y puede que tengan mucha razón pero no es verdad... Vivo, respiro, solo, totalmente solo y me agrada que sea así, pues así puedo empezar a envolverme con el disfraz que el dios me ha guardado por todos estos años... ¡Soy humano! Y aunque no soy el primero que lo dice, soy el prime [...]
Leer más...