Llegué a mi cuarto tarde. Había un plato de comida, una jarra llena de agua, cubiertos, servilletas, nada más. Me senté y vi una carta. Primero quería comer algo, pero la carta parecía tener más hambre que yo. La cogí y la abrí. Era una carta de mujer en donde decía que yo le gustaba desde hace mucho tiempo. Pucha, me dije, una mujer que le gusto. Nunca antes me había sucedido, jamás, pero allí estaba la carta. Me fijé en el sobre para averiguar el nombre del remitente y leí: S. M. ¿Quién será?, [...]
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