estaba por salir a la calle cuando un señor se puso en su delante y le dijo que era su padre. ¿mi padre?, respondió. sí, soy tu padre, dijo el extraño hombre. nuestro amigo le miró y notó que este usaba un traje bastante grueso para la estación, tendría unos cincuenta y cuatro años, no usaba pelo, se lo rapaba, achinado, bajito, y una sonrisa medio tonta pero buena. ¿mi padre?, volvió a decirse nuestro amigo. y el extraño sujeto cogió un cuadernillo, un lápiz y se puso a escribir, y mientras lo hacía, miraba al buen muchacho que tendría algo mas de veinte años, alto, fuerte, blanco, bien vestido y con una sonrisa media burlona. dentro de sí, el extraño viejo, pensaba que todo era una ilusión, un conjunto de sueños aglutinados hasta convertirse en realidad; allí donde las cosas sucedían, era en cruce entre el sueño y la creación del gran hacedor... el muchacho, no pudo seguir parado en la puerta de su casa, le pidió permiso al extraño sujeto y siguió caminando rumbo hacia su centro de estudios... esto no le gustó al extraño sujeto. miró hacia el cielo, buscando inspiración, y luego, se puso a escribir algo diferente, y mientras lo hacía, el muchacho empezó a esfumarse, así como la niebla en el cielo, luego, continuó escribiendo y puso: "el muchacho salía de su casa, esta vez tenía quince años, un rostro delgado y triste cuando vio en la puerta de su casa a un extraño señor diciéndole que era su padre..."
san isidro, mayo de 2007
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