estaba esperando en la casa por horas y horas y mi mujer no llegaba. la había mandado a comprar unas cervezas, cigarros y un poco de comida a la tienda mas cercana. no llegaba y ya empecé a preocuparme. me vestí y salí a la tienda. entré en el negocio y pregunté al vendedor si había venido mi mujer. me dijeron que no había venido. me preocupé y mucho. fui a la comisaría y senté una denuncia, luego, volví a mi casa. ya estaba llegando cuando vi las luces y las voz de mi mujer en la casa. entré corriendo y le grité en dónde se había metido. ella estaba extraña. parecía no escucharme. ¿qué te ocurre?, pregunté. no respondió y siguió sacando sus ropas del cuarto, colocándolas en una extraña maleta negra (nunca a había visto). ella siguió en lo suyo y supe que se me iba. me puse a pensar en todo. ¿es real todo esto?, pensaba. no le dije nada. la vi salir y a través de la ventana la vi subir a un auto negro. dentro del auto había una mujer muy joven y hermosa. adiós, le grité pero no respondió. y así me quedé. mirando a través de la ventana hasta que amaneció. iba a acostarme pero decidí no dormir e irme a preparar mi desayuno para ir al trabajo. mientras desayunaba me puse a pensar en los años en que mi mujer me preparaba el desayuno. recordaba su manera de joderme por no ganar lo suficiente... nunca le respondí. dejaba su desayuno y salía de casa, rumbo al taller. así la pasé por años hasta el día de hoy... es extraño. no la extraño pero, este silencio empieza a gustarme mucho. salí de casa y fui rumbo a trabajar. apenas llegué, mi jefe me llamó a su oficina. me dijo si deseaba seguir trabajando. le dije que me daba igual... me despidió al instante. regresé a mi casa y no salí de mi cama por días y días. tan solo iba a comprar comida y cosas para comer, nada mas... así pasé los meses hasta que se acabó el dinero. llamé a mi hermano y le pedí su podía vivir en su casa. no podía. tuve que dejar la casa e irme a vivir en la calle... me sentí mejor y con los años me acostumbre, es así. una tarde vi a mi mujer con otro hombre y una mujer. se les veía felices. les miré hasta que entraron a un bar caro de la ciudad. iba a esperar, pero decidí seguir en lo mío, es decir, nada, hacer nada mas que pedir y pedir para seguir viviendo... seguí hasta que la noche se puso y sentí ganas de comer y comí. la noche se me vino y supe que era la hora de dormir y dormí, como todas las noches...
san isidro, octubre del 2007
maneras
me duele la cabeza
techos privados
mis manos
Sentado frente a la magia...
indecisión
VAGANDO
EL JUEZ
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