leía tanto, tanto
que los ojos se apagaron
como llama ante la brisa...
llamé
grité tu nombre, el mío
pero nadie escuchaba
tuve que callar
y allí
en silencio total
escuché una voz
cálida como la primavera
era una mujer
le dije que leía
que mis ojos no veían
que mis manos sabían tanto hoy como mañana
todo eso le dije
y ella tocó mis manos
y lloró como una madre
la quise tocar
mirar
abrazar
pero no
ella se iba
lejos
así como el sueño
grité tu nombre, el mío
pero no escuchaba mas que la brisa del pasado
y el recuerdo de unas manos en las mías...
ya agotado
arrastré mi cuerpo sobre el barro
conocí la soledad de los muertos
la gracia de la oscuridad viva
el tacto del amor
el color de la nada
y lloré mucho
y mi llanto se hizo fuego ante mis ojos
y pude ver
sí,
pude verte
lejos caminabas
con una hoja escrita en tus manos
y yo hablaba en sus líneas
y tu llorabas sin parar
ante el grito lejano de mi alma
supe al fin lo que era el perdón,
perdoné
supe al fin lo que era gratitud,
agradecí...
y luego
abrí los ojos
y vi tan cerca tu rostro, el mío
que sentí cerrarlos
amé más tus sueños y tus ojos ciegos...
san isidro, diciembre del 2007
roto
malas oraciones
la chica de rojo
buenos días
se busca una mujer
lágimas de tierra
los ojos de Dios
despedidas
personajes
islas infinitas
diciembre, 2007
noviembre, 2007
octubre, 2007
septiembre, 2007
agosto, 2007
julio, 2007
mayo, 2007
abril, 2007
marzo, 2007
febrero, 2007
enero, 2007
diciembre, 2006
agosto, 2006
julio, 2006
junio, 2006
mayo, 2006
abril, 2006
marzo, 2006
febrero, 2006
enero, 2006
diciembre, 2005
noviembre, 2005