Ruego que mi madre despierte cada día
Que la noche despierte con la luna
Pido a todo hombre, mujer, niño
Entienda la simpleza de la vida
A pesar de tanto dolor,
Alegría
Y demás cosas que nos besan
Sin permiso consentido.
Un ángel viene a mis sueños
Dice que soy el hijo del aliento
Despierto de contento
Y lanzo un grito hacia el cielo
Con estrellas temblorosas
Y una luna manejable
Bajo el manto de mis rezos
Y pequeñas oraciones.
Hago un alto a la muerte
Y dentro de mi nicho
Cojo este cuerpo viejo
Debe ser un sueño negro
De esos que
No se sabe despertar, o
No se sabe escapar.
Un silencio ruego al cielo, al gran Señor
Cuando tiembla este niño, hombre,
Anciano, mujer, perro,
Planta y aire también
Mas
De qué sirve tamaña oración
Cuando el tiempo no sabe detenerse
Cuando se reza o se pide el perdón
Hago un alto a la vida
Un alto a la muerte
Un alto a lo más alto
Y rezo por mis letras
Que no cesen de latir
Cuando escribo sin pensar
Bajo el manto de esta noche
En plena sociedad
De la vida con la muerte…
San isidro, julio de 2008