sus enormes ojos y su aguileña nariz me hizo pensar que estaba frente a un loco, un genio o un imbécil... no quise pensar mas y hablamos de literatura alemana, luego, pasamos a poesía de nuestros tiempos. calló por unos minutos y con un gesto de manos me dijo adiós. y, allí quedé yo, parado frente a cientos de libros. compré uno y salí de aquella selva de papeles escritos por miles y miles de hombres que escriben. tomé un taxi y mientras viajaba a mi centro de labores empecé a leer. era la historia de un hombre que habla con un crítico literario, al cual le pide si puede leer lo que escribe. el crítico le da su e-mail diciéndole que se los mande. gracias le dice el hombre que escribe. toma un auto y con un libro en la mano viaja hacia su centro de labores. lo abre y descubre que trata de un hombre que está con un crítico literario en medio de una tonelada de libros usados...
san isidro, julio de 2008
HAMBRE
el fin
la copa
la última espera
habla memoria
oraciones encendidas
semillas
bajo mis letras
como cualquier cosa
sin comentario...
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