Lunes, 12 de diciembre de 2005
Tengo la impresión de que todo esta correctamente dispuesto para que hoy sea el día más hermoso de mi vida… Alzo la vista un momento buscando lleno de ansiedad el rostro de la belleza y la veo, la veo retratada, enmarcada por los bordes de mis ojos, mostrando todo el escenario de un universo que no se detiene, que continúa produciendo más y más perfección. Salgo a caminar por las calles de mi pueblo y veo a la gente caminando, días tras día, buscando, buscando lo mismo que tu, que yo, sin saber en verdad si algún día encontrarán lo que buscan. Mi destino continúa caminando hacia mí, en medio de ellos, y presiento en el alma que hoy es el día más hermoso para cada partícula de este universo… Escucho la armonía de cada latido de mi corazón, y luego, siento el impulso de mi alma fluyendo como gotas de tormenta que van como un río rumbo a la mar, y es tan bello que siento que hoy es el día más hermoso de toda mi vida…

Mi destino se detiene frente a mí en la forma de un auto. Abre una de sus puertas. Observo el color del auto, es negro. Observo el color de los asientos interiores del auto, y son blancos así como el mármol. Amablemente se abre la puerta un poco más como si fuera una mecánica mano enguantada de blanco ofreciéndome su interior, su propósito, su destino y el mío. Entro y noto que no hay nadie en su interior. La puerta enguantada de blanco se cierra y un aroma a flores, geranios, amapola, a fresca humedad penetra mis sentidos y es hermoso. El auto es amplio pero aún no se mueve. Miro hacia adelante para conocer al chofer pero no veo a nadie. De pronto escucho el Quinto Concierto para piano y orquesta de Beethoven en su segundo movimiento, y el sonido de sus teclados me encantan, me cuentan que hoy es el día más hermoso de toda mi vida… y es verdad. Entonces cierro mis ojos y me echo a descansar un momento sobre los blancos asientos del auto negro, y siento que estoy en el lugar más cómodo; quizás sea éste el lugar que tanto buscaba, por ello quedo totalmente dormido. Y cuando despierto trato de abrir los ojos nuevamente pero no puedo y no quiero pues siento que hoy estoy muerto, inmóvil, viajando rumbo a mi destino. Y así, sin abrir los ojos puedo percibir el llanto de toda la gente del mundo, y me alegro por ellos y por mí, pues siento, y sé, que hoy fue el día más hermoso de mi vida…



San isidro, diciembre del 2005
Publicado por joeblisouto @ 5:34
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