Sábado, 14 de enero de 2006
Miro hacia la luna y me complazco de la vida que ilumina mis pasos, todos ellos, lado a lado de mi sombra que no deja de enmarcarse ante su embreada lucidez. Camino en medio de esta noche de sueños respirados y un poema esperando vibrar ante las cuerdas de mi arpa sensorial. Veo las calles con gente caminando de aquí para allá, como palomas mensajeras que van con su trino hacia un sueño, una ilusión, un desespero por hacer de su vuelo el más hermoso de todos sus viajes instantaneos. Me siento agradecido y me perdono por ser lo que soy... un canto, un poema buscándose a sí mismo. Abro mis alas y vuelo con los ojos cerrados y escucho los latidos del poema, del canto que hay en mí desde lo alto. Miro la tierra y no veo mas que areniscos, seres de polvo con sus ojos vueltos hacia un cielo precioso, alumbrado por una luna redondeada y un poema encarnado que les lleva de viaje a mi vuelo sin final... Llego al corazón de la vida y no puedo ver el fulgor de la verdad, es demasiado para todos mis ojos. Los cierro y puedo sentirle a través de un sentimiento perdido que aflora cuando se halla de frente a la verdad, escapándose de mi pecho sin decirme un adiós ni un hasta luego... Se va y se va y me quedo solo como un punto, una estrella mas en la raiz del árbol del universo, bailando ante el encuentro del sentimiento escondido con la luz de todas las verdades... Y aunque es hermoso me siento triste al saber que mi vida y mi muerte no importan ya mas, cuando la eternidad ha besado mi poema, mi canto, arrancándome el sentimiento más querido, perdido... ¡Oh, devoción!


San isidro, enero de 2006
Publicado por joeblisouto @ 7:55
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