Jueves, 02 de marzo de 2006
Le dije a un octogenario que me sentía angustiado. Me respondió con criterio psicológico... Estás producto de tu pasado que conozco bien. Siguió hablando y mientras le escuchaba no dejaba de sentir aquella angustia. Cuando este amigo terminó de hablar, pagué el café y le dije que nos íbamos. Lo cogí de la mano pues no veía hacía más de cinco años y mientras caminábamos por el centro cultural pude ver una librería... Entré junto a mi amigo y encontré un libro esperándome, su nombre: Memorias de un librero, por H. Yánover. Lo compré y sentí que aquellas manos etéreas que me ahorcaban hace unas horas parecían estarse diluyendo ante los libros que miraba apoyados ante anaqueles y anaqueles de libros. Entendí que hay algo en mí que adora los libros, que se halla contento ante su majestuosidad, y que, en la obtención de uno mas para mi biblioteca, se siente bien, muy bien...

Aun no lo he leído, así como los muchos libros que tengo pero este tiene un sello, una agradable sonrisa cuando veo su portada y veo a Yánover mirándome con piedad y comprensión, como advirtiéndome que soy uno mas de aquel lugar, soy un libro mas en este mundo lleno de seres animados que aman y aman lo que está en sus anhelos, soy un librito.



San isidro, marzo del 2006
Publicado por joeblisouto @ 4:43
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