Jueves, 05 de julio de 2007
tenía ganas de salir pero me dije no, mejor no, mejor me quedo en casa, leyendo un libro, o escribiendo una carta. pero, tenía ganas de salir y salí con un libro en la mano.

entré en un café y pedí un pan con chicharrón y un té. me atendieron muy bien. de pronto, mientras esperaba y con el libro semiabierto y a punto de entrar en su mundo, un señor se sentó en mi mesa. ¿puedo?, preguntó. sí, por qué no, respondí. yo traté de sentir como si nadie se hubiera sentado a mi lado, pero este señor era especial. tenía la cara mas grande que hubiera visto jamás, aunque no era el hombre elefante, pero su cara era una especie de carne ahumada con ojos, boca, nariz y orejas, y su cabello era escasísimo y negro, negrísimo. vestía todo de azul, pero su camisa era blanca y usaba una corbata dorada, y un sombrero blanco... ah! y un lunar en medio de su nariz y su boca. no es que sea fijón pero, en verdad era un señor especial. mi té y chicharrón llegaron y empecé a comer sin darle mas importancia al señor a mi lado, pero cuando vi lo que le traían para comer, quedé boquiabierto... tenía una fuente llena de conchitas de mar, y cinco panes y dos tazones de café bien cargado. bajé la mirada y traté de concentrarme en mi tesito y mi pan con chicharrón, pero, esos sonidos era terribles... parecía una jirafa chupando café y cómo tragaba, como si tuviera cinco manos y un boquerón. no pude mas y pedí la cuenta. me paré y antes de irme, pedí permiso al extraño señor, pero, pareció no darse cuenta de mi existencia, a pesar de que tan solo éramos los dos en todo el café. me paré y salí con mi chicharrón en la boca. caminé media cuadra cuando vi que un auto se paraba a mi lado... era una mujer, hermosa, joven y en un auto de lujo. ¿adónde vas?, preguntó. le dije que iba hacia mi casa y que mi esposa me esperaba. le mentí por supuesto, pero, vaya uno a saber qué es lo que hay detrás de una cara bonita. el auto siguió de largo y vi que se paraba justo delante del extraño señor del café. este subió y ambos se perdieron por la oscuridad de la ciudad. ´

ya en la puerta de mi casa dudé en entrar, pero el frío me empujó. entré y cuando estaba por subir hacia mi cuarto, recordé que había dejado mi libro en el café... si hay algo que odio es perder un libro que tengo a mitad de leer. no pude resistirlo y salí corriendo hacia el café.

apenas llegué, pregunté al dueño del local que en esos momentos estaban cerrando. me dijo que no, que no habían recogido nada. le rogué, insistí buscar por mi propia cuenta. aceptó. me quedé cerca de dos horas hasta que me di cuenta que lo había perdido. ¿y si se me había caído antes de entrar? ¿y si el hombre de cara rara se lo había llevado?, pero, por suerte recordé que en cada uno de mis libros pondo mi nombre y dirección. me sentí aliviado por ese pensamiento y fui a mi casa caminando, no sin antes fijarme en cada pedazo de acera por donde había andado hasta llegar a mi casa. y si veía a una persona, lo paraba y le preguntaba si había visto mi libro. pero nada, todo cuanto hice fue inútil.

retorné a mi casa y juré que nunca mas saldría con un libro en la mano a tomar un café. me acosté y tuve pesadillas. en una de ellas estaba el hombre especial con todos mis libros, dentro de mi casa y con la hermosa mujer echada en mi cama, llena de papeles en su cuerpo como si fuera un vestido... y ambos al mismo tiempo se reían de mi, diciendo: tenemos tu libro. fue una terrible pesadilla, pero por suerte, desperté a la mañana siguiente y fui a mi trabajo, medio amargo, medio idiota. mientras laboraba en medio de toda la gente, me juraba que apenas terminase de mi laburo, iría a comprarme otro libro, idéntico al que había perdido.

fui a la librería pero este libro aparecía como agotado, nada, ni una sola edición. les rogué si podría encontrarlo en otra sucursal, pero me juraron que lo buscarían. fui hacia mi casa y no tenía ganas de nada... pero entré y apenas di unos pasos, me fijé que mi libro perdido estaba tirado en la entradita de mi casa. lo cogí y casi fui el hombre mas feliz. lo abrí y dentro había una nota: buen libro, y gracias, ya lo leí. no había firma pero en una de las páginas había colorete. recordé a la bella joven, al auto y al extraño señor... sonreí. cogí el libro y me puse a leerlo. fui feliz, pensando que hay gente rara y buena en este mundo... fue extraño, apenas me puse a leerlo, quedé dormido con el libro en la mano... hasta el día siguiente, mas extraño fue que no tuve un solo sueño, nada, vacío, en blanco, así como mis páginas aun no escritas…



san isidro, julio de 2007
Publicado por joeblisouto @ 8:08
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios