Jueves, 31 de julio de 2008
sus enormes ojos y su aguileña nariz me hizo pensar que estaba frente a un loco, un genio o un imbécil... no quise pensar mas y hablamos de literatura alemana, luego, pasamos a poesía de nuestros tiempos. calló por unos minutos y con un gesto de manos me dijo adiós. y, allí quedé yo, parado frente a cientos de libros. compré uno y salí de aquella selva de papeles escritos por miles y miles de hombres que escriben. tomé un taxi y mientras viajaba a mi centro de labores empecé a leer. era la historia de un hombre que habla con un crítico literario, al cual le pide si puede leer lo que escribe. el crítico le da su e-mail diciéndole que se los mande. gracias le dice el hombre que escribe. toma un auto y con un libro en la mano viaja hacia su centro de labores. lo abre y descubre que trata de un hombre que está con un crítico literario en medio de una tonelada de libros usados...

san isidro, julio de 2008

Publicado por joeblisouto @ 6:01
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