Domingo, 03 de agosto de 2008


me llamaron de la tienda. dos niños están robándote. ya, les dije, qué edad tienen. once años, mas o menos... ya, les dije, dales un chocolate y un poco de leche. ya, respondieron. llegué al taller y les vi enrejados, es decir, fuera del taller. les pregunté sus nombres, edad, etc. todo respondieron, sonrientes, olvidados. mi padre es policía y mi madre le saca los cuernos, dijo uno de ellos. yo no tengo padre pero siempre que un amigo de mamá llega a casa le digo papá, papá, dame una propinita para salir a la calle. le cojo los pantalones, y, casi, le ayudo a quitárselos para que se acomode con mamá y sin que se dé cuenta, ya tengo su billetera en mis manos. saco unos cuantos billetes y me voy, dejándole embobado de los labios de mi madre que se ríe como si jugara con uno de sus muñecos... yo me voy y busco a mi amigo para gastar toda la plata. mi papá policía tiene una pistola grande, un día la cogí y con mi amigo estuvimos matando perros y gatos por las afueras de la ciudad... aquella tarde vimos a un anciano, arrastrándose de lo borracho y no é por qué, le matamos, o, disparamos... este se quedó como un pedazo de trapo manchado de rojo, creo que le cayó en la cabezota porque salía como aceite blanco como si fuera mayonesa... 

los chicos siguieron hablándome y no cesaron hasta que les di mas monedas... les vi alejarse pero antes les tomé unas cuantas fotos que guardé por años y años... han pasado mas de veinte años y me pregunto, qué será de estos muchachos... seguro que siguen matando gatos, perros, robando, matando, es decir... viviendo sus fugaces destinos, llenos de aventuras dignas de un loco cuentero como yo... sí, creo que sí...


san isidro, agosto de 2008 
Publicado por joeblisouto @ 5:44
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