Jueves, 04 de marzo de 2010

Esperaba noticias. Nada. No llegaba nada. Algo dentro de mí decía que retornara a casa y volviese a la rutina, pero, otra parte de ese algo decía lo contrario… Miré el reloj y me dije que volvería más tarde, y que dejase una nota por si llegase la persona. Dejé la nota pegada sobre la ventana del puesto de periódicos y me fui a casa. Cogí el auto y lo arranqué. Viré hacia la derecha y partí. Ya estaba a cerca de dos cuadras cuando me pareció escuchar gritos. Detuve el auto y miré por la ventana. La gente corría en dirección al lugar de donde había estado. Pensé por un instante de que fuera la persona pero me dije que no podría ser… Seguí y no me detuve hasta llegar a casa. Bajé y me dirigí hacia la entrada de casa. Abrí la puerta y cuando entraba vi sobre el piso un papel escrito. Lo cogí y era de la persona que estaba esperando. Decía que ya volvería y que disculpase el no poderme esperar por más tiempo, pues tenía que volver a su casa. Iba a esperarle pero sentí que no debería. Subí hacia mi cuarto y me puse a leer. La puerta sonó. Dejé de leer y bajé las escaleras rumbo a la puerta de entrada. La abrí pero no vi a nadie. De pronto vi un papel volando por el aire como un aviso divino. Lo cogí y vi que era el mismo papel que yo había escrito hacía un par de horas atrás… Me preguntaba cómo habría ocurrido esto, por lo que salí de casa y volví al lugar del encuentro. Miré el lugar pero no vi nada, ni mi papel ni nada. Pregunté al encargado del puesto si había visto a una persona esperando. A usted, respondió. Lo sé, pero después me fui, y en este intervalo hasta estos instante, ¿no ha vuelto una persona?... Me miró y dijo que yo había venido dos veces, y la segunda partí corriendo cuando ocurrió un accidente… ¿Qué accidente?... Bueno, fue extraño, no fue un accidente sino más bien una especie de aviso, un simulacro, o un juego morboso de alguien… Todos fueron y no encontraron nada, como le repito, tan solo a usted corriendo tras un auto que se alejaba y alejaba, nada más… Esas fueron las últimas noticias que tuve del amigo del encuentro. Nunca más he vuelto a saber de él, pero siempre que escucho las sirenas, o el choque de autos, o los gritos de gente frente a un accidente, siento que es mi amigo que aún me espera, o es él mismo tirado frente a la fatalidad… Bajo la escaleras y vuelvo abrir la puerta por si mi amigo ha vuelta a mi casa…


Publicado por joeblisouto @ 3:19
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