Jueves, 31 de enero de 2013

erase una vez un niño que lloraba cuando supo que la muerte era su destino... a lo largo de los años su llanto no cesó... tenía el rostro más triste, como los ojos de un niño enfermo... pasaron los años y aquel niño se escondió tras el cuerpo de un hombre mayor, hecho y derecho... con hijos y poder... mas su llanto siempre se escuchaba por las noches, como un perro aullando por la luna... una mañana, tuvo un despertar diferente... las hojas del campo parecían llamarle por su nombre... bajó de su lecho y casi desnudo fue caminando por aquel valle de seres con vida, luminosas y llenas de canción... a lo lejos vio el brillo del sol... este le llamó... ya frente al sol se dijo qué ocurría... ¿no sería un sueño?... el sol brillo y de sus dorados rayos nació un príncipe de oro... quién eres, le dije el niño de oro... nuestro amigo trató de decirle su nombre pero no recordaba nada... tan solo que un día sería su último día... el niño de oro se acercó hasta tocarle los brazos, llevándole hacia una casa... entraron y dentro encontraron a una señora vestida de negro... era la muerte... ambos se sentaron en su regazo, mientras la dama de negro les narraba historias bellas y tristes... y cuando ambos quedaron dormidos, la dama de negro se acercó a nuestro amigo y le despertó... abrió los ojos y se dio cuenta que estaba echado en una cabaña llena de soledad y basura... se paró y volvió a su casa... entró y cuando se fue a cambiar, se dio cuenta que el niño que lloraba de noche había salido, estaba en su piel... no lloraba, reía... no callaba, amaba... amaba, corría, como un niño que siente que el tiempo no existe más que para la gente que no sabe actuar...


Publicado por joeblisouto @ 23:45
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